top of page

Recuerdos en cartas olvidadas

En estos días me he encontrado revisando mi camino laboral de los últimos años, y entre reflexiones y pausas, descubrí cartas que escribí a mi propio trabajo, algunas olvidadas, otras apenas recordadas. Al abrirlas, recordé lo que anhelaba y con asombro veo varias de esas flores hoy en mi jardín. Desde ese lugar de gratitud y asombro escribo esta carta al trabajo, celebrando la cosecha y sembrando nuevas semillas.


Hay cartas que se olvidan… hasta que la vida, como una llave, nos invita a abrirlas de nuevo y ver que han florecido
Hay cartas que se olvidan… hasta que la vida, como una llave, nos invita a abrirlas de nuevo y ver que han florecido

Querido trabajo,


¿Recuerdas esa carta que escribí hace dos años sobre cómo quería sentirme contigo?La releo hoy con asombro y gratitud. Prácticamente todo se ha cumplido.


Me soñaba cómoda con mi estilo, entusiasmada entre el trabajo en equipo y la soledad creativa, apasionada entre la tecnología y lo natural, confiada en relaciones éticas, tranquila con la posibilidad de moverme y visitar a quienes amo, satisfecha con un balance real entre trabajo y vida, animada con horarios flexibles, maravillada con clientes puntuales, determinada en mi oferta y liviana trabajando desde mis fortalezas.


Hoy puedo decir que la mayor parte de esas semillas florecieron.


Pero también reconozco algo más: en estos dos años no solo se cumplieron aquellos anhelos, también llegaron frutos inesperados. Aprendí a usar LinkedIn con sentido, construí mi propia página web, descubrí Canva, exploré Instagram. Herramientas que antes me parecían distantes hoy son aliadas, caminos que me permiten integrar mi trayectoria laboral y personal en un proyecto que lleva un nombre lleno de vida: Hilo y Palabra.


Gracias a estas exploraciones me encontré con nuevas amistades, con la posibilidad de acompañar a otros, con la certeza de que el autoaprendizaje también abre horizontes. Descubrí que la búsqueda puede traer habilidades nuevas.


Hoy agradezco a Dios por haberme permitido descubrir esta faceta: menos partes divididas en mi biografía, más integración entre lo laboral y lo existencial. Hoy me experimento más creativa, independiente, agradecida y esperanzada.


Y aquí viene mi tarea para ti que me lees: anímate a escribirle una carta a tu trabajo. No desde lo que haces, sino desde cómo te quieres sentir. Ese fue mi punto de partida. Te comparto un ejemplo:


  • Cómoda de vestirme de acuerdo a mi estilo personal. Parece trivial, pero para mí fue vital, porque durante años usé uniforme y sentía que llevaba ropa prestada.

  • Motivada al poder alternar posiciones ergonómicas (sentada, de pie, caminar). Esta petición está ligada directamente a mi salud.


El ejercicio es simple: escribe primero la emoción que quieres experimentar y luego las formas en que esa emoción puede desplegarse en tu día a día. Para alguien puede ser “cómoda usando uniforme”, para otra persona lo opuesto. Lo importante es que sea significativo para ti, que te conecte con esos valores que dan sentido a tu existencia.


Con honestidad te digo: escribir la carta no será suficiente para empezar a sentirte así, pero sí es el primer paso para reconocer lo que valoras. Cuando sabes lo que es valioso para ti, empiezas a tomar decisiones con más sentido y a crear acciones que te acercan a otras posibilidades que asombrosamente un día descubres que se parecían mucho a esos anhelos profundos de tu corazón.


¿Te animas a contarme cómo te quieres sentir en tu trabajo?


Con gratitud,

Claudia

Comentarios


Si quieres saber más - contáctame
Estoy a un mensaje de distancia:

  • Whatsapp
  • Instagram

Escríbeme por WhatsApp

Sígueme en Instagram

©2020 por Hiloypalabra. Creada con Wix.com

bottom of page