El Encuentro entre el YO y el TÚ
- Claudia Caicedo A
- 6 ago
- 3 min de lectura
"Martin Buber, filósofo judío del siglo XX propugnaba la existencia de dos tipos opuestos de relaciones que podemos tener con los otros. En la relación yo-ello tratamos a las otras personas como objetos y esperamos algo a cambio de cada relación. En contraste, en la relación yo-tú nos relacionamos con los otros por respeto, amistad y amor. En otras palabras, o bien vemos a los otros como objetos que podemos usar para nuestros propósitos egoístas o bien honramos a las personas por sí mismas.."— Prisioneros de nuestros pensamientos

Otro de nuestros temas abordado en el ciclo de Conversaciones Existenciales, realizado durante el I semestre 2025 fue El encuentro entre el YO y el TÚ.
En este espacio, nos encontramos como personas, con una actitud de escucha atenta y sincera. Descubrimos juntos que hay momentos en la vida que nos marcan, precisamente porque nos llevan a un encuentro profundo con el otro, un encuentro que no se olvida.
Cuando el ENCUENTRO tiene MEMORIA de SENTIDO
A lo largo de la sesión, los participantes compartieron historias que evocan la autenticidad de un YO y un TÚ mirándose de verdad. Descubrimos que el encuentro puede nacer en circunstancias cotidianas, por ejemplo cuando:
Compartimos alimentos, sea en una comunidad, en familia o con amigos, y el encuentro se convierte en un espacio de conexión genuina.
Se da ese acto de servicio desde el dar y el recibir, transformando una simple tarea en una acción con sentido.
Hablamos con Dios en esos días de desierto donde sentimos que no podemos más.
Una mirada nos revela el dolor del otro y nos convertimos en el oído atento y compasivo que su alma necesita.
Enfrentamos el dolor de la enfermedad y la muerte, y alguien nos sostiene en el silencio de la comprensión profunda.
Lo que nos aleja del ENCUENTRO
No obstante, también hablamos de aquello que nos impide vivir más momentos de YO y TÚ:
El automatismo de la vida, que nos vuelve indiferentes.
El ir de prisa, como si no hubiera un mañana.
El vivir desde la obligación, el eterno "tengo que...".
El encuentro entre el YO y el TÚ no está reservado solo para momentos felices o cómodos. Puede darse incluso en las circunstancias más difíciles. Viktor Frankl nos regala un testimonio poderoso en El hombre en busca de sentido.
La última voluntad aprendida de memoria
“Y ahora se disponía por segunda vez el transporte al campo de reposo. Y también ahora se desconocía si era una estratagema para aprovecharse de los enfermos hasta su último aliento, aun cuando sólo fuera durante catorce días o si su destino serían las cámaras de gas o un campo de reposo verdadero. El médico jefe, que me había tomado cierto apego, me dijo furtivamente una noche a las diez menos cuarto:"He hecho saber en el cuarto de mando que todavía se puede borrar su nombre de la lista; tiene de tiempo hasta las diez."Le dije que eso no iba conmigo; que yo había aprendido a dejar que el destino siguiera su curso:"Prefiero quedarme con mis amigos", le contesté. Sus ojos tenían una expresión de piedad, como si comprendiera... Estrechó mi mano en silencio, a modo de adiós, no para la vida, sino desde la vida. Despacio, volví a mi barracón y allí encontré a un buen amigo esperándome:"¿De verdad quieres irte con ellos?", me dijo con tristeza. "Sí, voy a ir."Se le saltaron las lágrimas y yo traté de consolarle. Todavía me quedaba algo por hacer, expresarle mi última voluntad."Otto, escucha, en caso de que yo no regrese a casa junto a mi mujer y en caso de que la vuelvas a ver, dile que yo hablaba de ella a diario, continuamente. Recuérdalo. En segundo lugar, que la he amado más que a nadie. En tercer lugar, que el breve tiempo que estuve casado con ella tiene más valor que nada, que pesa en mí más incluso que todo lo que hemos pasado aquí.Otto, ¿dónde estás ahora? ¿Vives? ¿Qué ha sido de ti desde aquel momento en que estuvimos juntos por última vez?¿Encontraste a tu mujer? ¿Recuerdas cómo te hice aprender de memoria mi última voluntad —palabra por palabra— a pesar de tus lágrimas de niño?”
Este es el testimonio de un hombre en un campo de concentración, quien, pese a la oscuridad que lo rodeaba, decidió seguir siendo YO ante su TÚ. Un testimonio donde se integra el poder de la MIRADA PROFUNDA y la AMISTAD.
Conversar existencialmente es ENCONTRARSE
Cada sesión de nuestras Conversaciones Existenciales es una oportunidad para atrevemos a hacer preguntas, a compartir, a recordar que somos un encuentro entre el YO y el TÚ.


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