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¿Cuál es el sentido del trabajo?

«El trabajo suele representar el área en la que la singularidad del individuo se relaciona con la sociedad y adquiere así sentido y valor. No obstante, este sentido y este valor se hallan ligados al trabajo de la persona como contribución a la sociedad, no a la ocupación efectiva en cuanto tal.»(V. Frankl)



¿Cuál es el sentido del trabajo? Fue uno de los temas que abordamos en nuestro ciclo de Conversaciones Existenciales realizado durante el I semestre de 2025.


Para mí conversar es como bordar… Una palabra… una frase… una historia…. Un hilo…. Una puntada… un bordado


En Colombia, como en otros países, “Las amas de casa se hacían cargo de todas las tareas domésticas. Sólo después del almuerzo, y algunas veces de una siesta, se instalaban junto a la radio, sintonizada en alguna radionovela, fondo sonoro de la hora de “las labores” de aguja: tejido, costura, zurcido de la ropa de toda la familia, el bordado de ajuares de casamiento de las solteras de la familia o de un bebé que se anunciaba… Era otra tarea femenina no remunerada”. Tomado del libro Mantas Traperas.

En las Conversaciones Existenciales hilamos palabras para coser historias. Cada hilo lleva consigo un encuentro, cada encuentro se enhebra en la aguja de la conversación. Como en el costurero de una abuela, no se trata solo de aprender técnicas: se trata del espíritu con que bordamos. Y, al igual que los tejidos de antaño, estas historias son únicas e irrepetibles.


Si hiciéramos otro encuentro para hablar del mismo tema, con las mismas personas, seguro el tejido sería diferente, las puntadas y colores no serían los mismos.


De este encuentro extraje en su momento algunas puntadas que quedaron grabadas en mi mente y en mi corazón, lo digo porque en los tiempos actuales parece que todos los encuentros virtuales se graban para quienes no pueden participar después escuchen las memorias que permite el video.


En este caso no, las Conversaciones Existenciales son como “el costurero” de la abuela, participan quienes se reúnen a bordar, en este caso, a conversar.


Como dijo uno de los participantes “nos reunimos los que nos hacemos preguntas”, una de esas: ¿Cuál es el sentido del trabajo?.


Algunas puntadas que surgieron en esta conversación fueron esos capítulos en nuestra biografía laboral, donde nos hemos limitado a realizar la “tarea” con una actitud de desinterés y apatía, es decir, “hacemos”, pero no nos “entregamos a ella”. Viktor Frankl decía en El hombre en busca de sentido.

“La apatía, el adormecimiento de las emociones y el sentimiento de que a uno no le importaría ya nunca nada eran los síntomas que se manifestaban en la segunda etapa de las reacciones psicológicas del prisionero y lo que, eventualmente, le hacía insensible a los golpes diarios, casi continuos”. “… La apatía, el principal síntoma de la segunda fase, era un mecanismo de autodefensa”.

Pienso entonces en los momentos de mi biografía existencial vislumbrando solo el componente laboral, donde adormecí las emociones, y me pregunto si se trataba de un mecanismo de autodefensa o de un sinsentido seguramente por no tomarme el tiempo en eses episodios para buscar respuestas significativas a preguntas cómo ¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué lo hago? ¿Qué significa esta relación? ¿Qué significa mi trabajo?.


Es decir se trataba tal vez, de un sufrimiento innecesario, ese que no corresponde a una situación inevitable e inamovible que no admite modificación, es decir, aquella que genera en algunas circunstancias un sufrimiento que no se puede eliminar y en el que también se puede descubrir sentido a través de los valores de actitud. Echando la vista atrás, reconozco que en la mayoría de las ocasiones se trató de momentos donde no me di el espacio para responderle a la vida, a esa pregunta: ¿Qué sentido tiene esta situación?


A veces pasamos por alto los momentos significativos, en algunas ocasiones se requieren días, meses o incluso años, para que eso que parecía un sinsentido, se nos revele como algo valioso que cambia nuestra vida.


Una parte de ese descubrimiento fue el origen de estos encuentros. Cuando después de muchos años de vacío existencial, un día respondí a la pregunta: ¿En qué circunstancias encontraba sentido en medio de ese caos? Y pude reconocer con precisión que siempre, sin importar las circunstancias, yo promovía el encuentro para conversar sobre las inquietudes de la vida.


Ahí pude recordar las puntadas de 23 años de historia, las amistades que nacieron y que aún están presentes, las virtudes cultivadas, los dones que crecieron y los conocimientos que se perfeccionaron.


Durante la conversación también se puso sobre el bastidor de la conversación la asociación casi inconsciente que se hace al sentido del trabajo, en relación con la generación de ingresos y cómo otras posibilidades de trabajo que no generan ingresos pueden ser fuente de sentido, como pasa, por ejemplo, con los voluntariados o con el costurero de la abuela. Fueron esas costuras las que dieron abrigo y cobijo a muchas generaciones.


Me llega entonces el recuerdo de otra inquietud que planteó uno de los participantes. ¿Será que el “inmediatismo” “cortoplacismo”, nos está llevando a un mayor egoísmo? Esto tomando como punto de partida el "pensamiento catedral", a partir de los planteamientos del filósofo Roman Krznaric. Queda la pregunta abierta para una próxima conversación.


No obstante, esto me lleva a pensar en lo significativo que fue para mí terminar unos cojines que empezó mi madre pocos meses antes de morir. Trabajó con amor en unas puntadas para algo que ella nunca vería. Yo trabajé con el amor que implica saber que esos cojines contienen una historia de amor que permanece y se reescribe cada día.


Quedan también grabadas en mi corazón las reflexiones sobre el “Burnout”, donde hubo puntadas coincidentes, llegamos a ese estado por tener un sistema piramidal de sentido.

Efrén Martínez lo explica en su libro Buscando el sentido de la vida.


Tenemos un sistema piramidal cuando nuestras huellas de sentido se repiten de forma única. Esto sucedía en mi caso, parecía que las puntadas de mi bordado eran color TRABAJO, con unas pequeñas muestras de otros hilos que se asomaban como pequeños destellos.



Cuando empezamos a diversificar el sentido, es decir, a pasar a un sistema horizontal, donde cultivamos valores superiores de mayor profundidad y universalidad y los desplegamos en otras dimensiones de nuestra vida, nuestro sentido también se expande. Poco a poco he integrado otros colores y puntadas a mi bordado, ahora se ve algo parecido a esta imagen.



Este despliegue es una oportunidad, para cultivar esas motivaciones que los participantes plantearon como motores para descubrir sentido: proyectos y hobbies personales, y comprendemos que.

«Lo que cuenta no es el trabajo al que nos dedicamos, sino más bien la manera en la que realizamos el trabajo.» (V. Frankl)

"Este bordado apenas comienza.


Si eres de esas personas que se hacen preguntas, te invito a seguir enhebrando historias con nosotros en las próximas Conversaciones Existenciales. Aquí no creamos el sentido, invitamos a encontrarlo y solo podemos encontrarlo si lo buscamos.



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